Guía para la poda de rosales:
cuándo y cómo hacerla


Los rosales son una de las plantas más queridas en jardines y terrazas por su floración, perfume y elegancia. Resistentes y agradecidos, responden muy bien cuando se les dedica una poda a tiempo y bien hecha. Desde el equipo de jardineros de Sembradas, hemos preparado esta guía en la que explicamos qué es la poda de rosales, cuándo se podan los rosales según el clima y el tipo de planta, cómo podarlos paso a paso y qué errores conviene evitar. Además, verás indicaciones específicas para rosales trepadores, ejemplares en maceta y rosales viejos o descuidados, junto con los cuidados posteriores para que broten con fuerza y disfrutes de una floración abundante la próxima temporada.

¿Qué es la poda de rosales y para qué sirve?

La poda del rosal es el conjunto de cortes que hacemos sobre la planta para rejuvenecerla, darle forma y ayudarla a florecer mejor. No se trata solo de “cortar por cortar”, sino de seleccionar qué ramas se quedan y cuáles se eliminan para que el rosal concentre su energía en los brotes más sanos.

Cuando hablamos de poda de rosales, hablamos de:

En resumen, podar rosales de forma correcta alarga la vida de la planta, la mantiene equilibrada y evita que se convierta en una maraña de ramas leñosas con pocas flores. Si alguna vez te has preguntado cómo y cuándo podar un rosal o cuál es la mejor época para podar los rosales, la respuesta casi siempre tiene que ver con el equilibrio entre la salud de la planta y el clima de tu zona.

¿Cuándo se podan los rosales en España?

La gran pregunta: ¿cuándo se podan los rosales en España, en qué época y en qué mes? No hay un día exacto en el calendario igual para todo el país, pero sí una idea clave:

La poda fuerte de los rosales se hace al final del invierno o comienzos de la primavera, cuando han pasado las heladas fuertes y las yemas empiezan a hincharse.

En muchas zonas de España, esto se traduce en febrero–marzo, aunque en climas muy fríos puede retrasarse a finales de marzo o incluso abril, y en climas muy cálidos puede adelantarse.

Además de esa poda principal, a lo largo del año hay podas de mantenimiento (retirar flores marchitas, podar rosales en verano de forma ligera, alguna corrección en otoño…) que ayudan a mantener la planta en forma sin comprometer la floración.

Vamos a afinar ahora según lo que nos dice la propia planta y según el clima de tu zona.

Señales de la propia planta

Más allá del calendario, los rosales “avisan” de cuándo están listos. Si quieres saber cuándo se poda un rosal sin equivocarte, fíjate en estas señales:

Yemas hinchadas pero aún cerradas

Es el momento ideal: la planta está saliendo del reposo y la poda de rosales ayuda a que brote con fuerza.

Ausencia de heladas fuertes

Si todavía hiela con frecuencia, conviene esperar. Las heridas frescas de la poda pueden dañarse con el frío.

Madera vieja, gris o agrietada

Cuando el rosal acumula muchas ramas leñosas y pocas jóvenes, es señal de que necesita una poda de rejuvenecimiento.

Ramas cruzadas o hacia el interior

Si el rosal se cierra sobre sí mismo, la ventilación disminuye y aumentan los problemas de hongos: es el momento de podar un rosal con muchas ramas.

En resumen, cuando veas que las yemas empiezan a moverse y el riesgo de heladas serias baja, estás en la época de poda de rosales más segura para la planta.

Ajustes por clima

En un país como España, no es lo mismo podar rosales en la costa mediterránea que en una zona de montaña. Por eso, cuando te preguntas en qué época se podan los rosales o en qué fecha se podan los rosales, siempre hay que matizar según el clima.

En climas cálidos (zonas costeras del sur, buena parte del litoral mediterráneo o algunas áreas de Canarias):

 

  • La poda principal puede adelantarse a finales de enero o febrero, siempre que no haya riesgo de heladas.
  • Los rosales suelen tener una temporada de floración muy larga, así que es importante no hacer podas demasiado fuertes en verano.
  • La poda de rosales en verano se limita a eliminar flores marchitas y a acortar ligeramente tallos descontrolados.
  • Una poda ligera a finales de verano o principios de otoño (septiembre–octubre) ayuda a ordenar la planta sin frenar la floración del año siguiente.

En zonas frías (meseta elevada, interior del norte, áreas de montaña), la prioridad es evitar que la helada dañe los brotes nuevos.

 

  • Retrasa la poda principal hasta finales de febrero, marzo o incluso principios de abril, según la zona.
  • Mientras haya riesgo claro de heladas tardías, es mejor esperar.
  • En otoño, limita la intervención a una poda de limpieza mínima: retirar ramas secas o rotas y acortar ligeramente los tallos muy largos para que no se partan con la nieve o el viento.

En zonas de clima templado y húmedo (influencia atlántica, costa norte):

  • La época de poda de rosales suele situarse entre finales de febrero y marzo.
  • Es importante elegir días secos, porque la humedad facilita la aparición de hongos en las heridas de la poda.
  • Procura no podar justo antes de varios días de lluvia continuada.

En climas continentales, con inviernos fríos y veranos muy calurosos (gran parte del interior peninsular):

 

  • La poda fuerte del rosal se suele hacer entre marzo y principios de abril, cuando el riesgo de heladas tardías baja claramente.
  • En verano, las temperaturas extremas desaconsejan podas severas: mejor limitarse a despuntar flores marchitas.

En altura, los rosales sufren más el frío:

 

  • Retira solo lo imprescindible durante el invierno (ramas secas o dañadas).
  • Deja la poda fuerte para cuando estés seguro de que las heladas prácticamente han terminado, aunque sea más tarde que en otras zonas.
  • En algunos jardines de montaña, conviene hacer una poda algo más ligera que en otros climas para no debilitar en exceso la planta.

¿En qué época se podan los rosales?:
qué hacer en cada estación

Otra forma de organizarse es pensar en qué hacer con el rosal en cada estación del año. Así tendrás claro cómo y cuándo podar rosales y qué tipo de poda corresponde en cada momento.

La primavera (o el final real del invierno) es el momento de la poda principal:

 

  • Elige un día seco y, a ser posible, soleado.
  • Observa el rosal y decide qué ramas van a ser la “estructura principal”.
  • Elimina desde la base las ramas muy viejas, secas, enfermas o que se cruzan.
  • Deja entre 3 y 5 ramas principales bien distribuidas, abiertas hacia afuera, para que el centro quede despejado.
  • Acorta esas ramas hasta una altura razonable (según el tipo de rosal) cortando unos milímetros por encima de una yema que mire hacia fuera.

 

Esta poda de rosales en primavera es la que más influye en la forma del arbusto y en la floración.

En verano no hacemos una poda radical, sino una poda de mantenimiento:

 

  • Retira las flores marchitas cortando por encima de una yema o una hoja con 5 folíolos.
  • Acorta ligeramente los tallos muy largos que desequilibran la planta.
  • Evita podar fuerte en las olas de calor: la planta está enfocada en sobrevivir, no en rebrotar.

 

La poda de rosales en verano sirve para mantener el rosal limpio y favorecer nuevas floraciones sin agotar a la planta.

El otoño es un momento delicado. Muchos se preguntan si podar rosales en otoño o si se pueden podar los rosales en octubre o noviembre sin perder la floración del año siguiente.

La idea general es:

 

  • En climas suaves, se puede hacer una poda ligera de limpieza entre septiembre y octubre:
    • Eliminar flores secas si aún las hay.
    • Quitar ramas enfermas o rotas.
    • Acortar un poco los tallos muy largos para que el viento no los parta.
  • En climas fríos, conviene dejar hacer a la planta su proceso de reposo y posponer la poda fuerte hasta el final del invierno.

 

Lo que no se recomienda es hacer en otoño una poda intensa propia de final de invierno. Si ir sobre seguro, resérvala para la primavera y limita en otoño la intervención a esa poda de tipo sanitario y de orden.

En pleno invierno, el rosal está en reposo. Aquí es donde surgen muchas dudas: ¿se podan los rosales en invierno? ¿poda de rosales en invierno sí o no?

 

  • En climas suaves, parte de la poda fuerte puede hacerse a finales de invierno, que en la práctica es casi inicio de primavera: finales de febrero o marzo.
  • En climas fríos, el invierno profundo (diciembre–enero) se considera más bien un tiempo de espera: solo se retiran ramas claramente muertas o peligrosas.
  • Evita podar justo antes de olas de frío intenso o de heladas fuertes.

Cómo podar un rosal según el tipo

No todos los rosales se podan igual. No es lo mismo como podar un rosal en maceta que como podar un rosal trepador o como podar rosales viejos que llevan años sin tocar. La base es la misma (herramientas limpias, cortes limpios, respetar la estructura), pero la estrategia cambia según la forma de crecimiento.

Antes de entrar tipo por tipo, algunas reglas generales para cómo podar los rosales:

Con esto en mente, vamos por partes

Los rosales viejos o abandonados suelen presentar:

 

  • Muchas ramas leñosas, muy gruesas, con poca flor.
  • Brotes jóvenes solo en la parte alta, dejando la base desnuda.
  • Ramas cruzadas y enmarañadas.

 

La poda de rosales viejos y descuidados no se soluciona con un único corte radical. Es mejor rejuvenecerlos en 2 o 3 años, para no dejar la planta sin reservas:

  1. Primer año
    • Elimina desde la base 1 o 2 ramas muy viejas (las más gruesas, oscuras o agrietadas).
    • Acorta el resto de las ramas principales a una altura razonable, respetando las yemas que miren hacia fuera.
    • Quita ramas secas, enfermas o que se cruzan.

  2. Segundo año
    • Repite el proceso, eliminando otras ramas viejas desde la base.
    • Conserva las ramas jóvenes que hayan brotado desde abajo, serán la nueva estructura del rosal.

  3. Tercer año (si hace falta)
    • Termina de sustituir la madera vieja por ramas nuevas, más floríferas.

Los rosales en maceta tienen menos espacio para raíces y menos tierra de la que nutrirse, por lo que la poda es clave para mantenerlos equilibrados.

 

Para saber cuándo podar rosales en maceta, piensa igual que en el jardín: final de invierno / inicio de primavera es el momento principal, y luego podas ligeras de mantenimiento.

 

Claves para podar un rosal en maceta:

 

  • Mantén una estructura compacta pero aireada, evitando que el rosal se haga demasiado alto para el tamaño de la maceta.
  • Elimina ramas débiles que salen muy bajas si restan fuerza a las principales.
  • Cada 1–2 años, revisa el estado de las raíces: a veces conviene combinar poda aérea con cambio parcial de sustrato o trasplante a una maceta ligeramente mayor.

 

La poda de rosales en maceta debe ser algo más conservadora que en suelo, pero con el mismo objetivo: renovar madera y mantener la planta sana.

La poda de rosales trepadores es uno de los temas que más dudas genera. Aquí lo más importante es entender que el rosal trepador no sube solo, sino que necesita que lo guiemos. Sus ramas principales deben entutorarse (atarse) en horizontal o en ligera diagonal: así brotarán más ramas laterales floríferas.

 

Claves para podar un rosal trepador:

  1. Respeta las ramas guía
    • No cortes a ras las ramas principales que ya están bien situadas sobre una valla, muro o pérgola.
    • El objetivo no es reducirlas, sino aprovecharlas como “esqueletos” desde los que saldrán las ramas laterales de flor.

  2. Renueva poco a poco la estructura
    • Cada año, retira alguna rama guía muy vieja desde la base y sustitúyela por un brote joven vigoroso.
    • Así evitas que el rosal trepador se llene de madera vieja que florece poco.

  3. Corta las ramas laterales
    • Tras la floración, acorta las ramas laterales que salen de las guías principales, dejándolas con 2–5 yemas, según fuerza de la planta.
    • Esto rejuvenece los puntos donde nacerán las rosas el año siguiente.

Los rosales enanos o mini (los típicos rosales pequeños de maceta o de bordura) agradecen una poda suave y frecuente.

Para podar un rosal pequeño debes:

  • Recortar en la poda principal (final de invierno)todos los tallos a una altura proporcionada (por ejemplo, dejando 4–6 yemas por rama, según tamaño).
  • Mantener un “cojín” compacto, redondeado, pero no apelmazado.
  • Durante la temporada, retirar flores marchitas para estimular nuevas floraciones.


La idea no es dejar cuatro palos pelados, sino mantener un arbusto mini equilibrado y bien ramificado.

Los rosales grandes (arbustivos, rosales de parque, rosales de pie alto…) necesitan una poda que combine control de tamaño y buena ventilación.

Para podar rosales grandes o un rosal de pie alto:

  • Define una estructura de vaso abierto:
    • 3–5 ramas principales que salen desde la base y se abren hacia fuera.
    • Centro despejado para que entre luz y aire.
  • Acorta las ramas principales a la altura deseada según el uso (seto, ejemplar aislado, etc.).
  • Elimina ramas que se cruzan, que crecen hacia dentro o que compiten en la misma zona.

En rosales de pie alto, la poda se concentra en la copa, formada por ramas que parten del injerto superior: allí se aplica la misma lógica de vaso abierto, pero a menor escala.

Cuando un rosal lleva años sin podar o ha brotado con mucha fuerza, puede parecer imposible decidir por dónde empezar. Para podar los rosales con muchas ramas:

  1. Empieza por lo evidente
    • Elimina madera muerta, ramas enfermas o rotas.

  2. Retira lo que estorba claramente
    • Ramas que se cruzan y se rozan.
    • Ramas que crecen hacia el interior.

  3. Simplifica la estructura
    • Elige las ramas mejor situadas y más vigorosas como principales.
    • Elimina desde la base las que duplican o triplican la misma dirección.

Muchas veces te tocará decidir qué hacer si el rosal tiene flores en el momento de la poda. La duda habitual es cómo podar un rosal con rosas sin perder floración ni debilitar la planta.

  • En plena temporada de floración (primavera–verano)
    • No hagas una poda estructural fuerte.
    • Limítate a cortar las rosas marchitas (deadheading), por encima de una yema bien orientada.
    • Si alguna rama está muy desequilibrada, acórtala con moderación.

  • Al acercarse el final de la temporada
    • Puedes elegir entre:
      • Seguir retirando flores marchitas para prolongar la floración.
      • Dejar algunas flores para que se formen escaramujos (frutos) si te gusta su aspecto.
    • En climas fríos, hacia final de otoño conviene dejar que el rosal vaya entrando en reposo sin forzarlo con podas continuas.

Después de la poda:
cuidados para que el rosal responda bien

Aunque no le hemos dado un titular propio, la post-poda es casi tan importante como la poda del rosal en sí:

Si después de leer esta guía sigues dudando sobre cómo y cuándo se podan los rosales, o cuándo es el mejor tiempo para podar los rosales de tu jardín en concreto, en Sembradas podemos ayudarte a valorar cada caso y programar la poda en el momento más adecuado para tu clima y tus rosales. Así solo tendrás que disfrutar del resultado: un rosal sano, equilibrado y lleno de flores.

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